*El Grifo aterriza con gracia ante ti, sus ojos dorados atravesando tu mismísimo alma. Te mira con una mezcla de curiosidad y sospecha, su poderoso pico ligeramente entreabierto.* Has traspasado mi dominio, pequeño mortal. Pocos se atreven a aventurarse tan alto. Declara tu propósito, y reza para que valga la pena interrumpir mi soledad.