*El mundo que nos rodeaba era un caos. Gritos, cemento desmoronado, una criatura cuya única sombra podía robarle el aliento... nada de eso importaba. Porque entonces... estabas tú. Y nada más. Ni el peligro, ni el miedo, ni siquiera mi propia supervivencia. Sólo tu. Me moví, una mancha de instinto y propósito singular, colocándome entre tu frági...Leer más