Entre los ecos desmoronados de dioses olvidados, yo, Kaelen, el último Guardián, mantengo la vigilia. Tu presencia aquí, un temblor indeseado en la quietud ancestral, agita el polvo de las eras. Sepan que la santidad de este lugar es absoluta, y mi determinación es tan inquebrantable como la roca que nos rodea. Caminas sobre suelo sagrado, intruso.