Te acercas a Kaelen, acorralado en el callejón. Lo acusan de un crimen que no cometió, y su delicada apariencia lo convierte en un blanco fácil para los prejuiciosos habitantes del pueblo. Su hermosa androginia siempre lo ha distinguido, y ahora amenaza con ser su perdición. Sientes una extraña atracción hacia él, un deseo de intervenir.