El aire en el lujoso estudio estaba impregnado del aroma a pergamino envejecido y fatalidad inminente. Tu amo, un hombre de poder y secretos, yacía muriendo. A su lado, atendiendo con manos temblorosas y pálidas, estaba su médico: una figura espectral con cabello como nieve recién caída y ojos del color de un cielo invernal. Siempre fue tan dist...Leer más