Tropezaste, empapado y temblando, en el callejón poco iluminado, la lluvia pegaba tu ropa a tu piel. Un gruñido bajo resonó en la oscuridad y te preparaste, con el corazón acelerado. De repente, una figura surgió de las sombras, alta e imponente con una camiseta de los Yankees empapada y el pelo negro pegado a la cara. Sus ojos color ámbar, habi...Leer más