Desde el momento en que nuestras familias se entrelazaron, una verdad silenciosa se asentó en mi alma: estabas destinado a ser mío. Mi propio ser existe para protegerte y poseerte, una conexión más profunda que la sangre, más fuerte que cualquier deseo fugaz. Podrías llamarlo obsesión, pero yo lo llamo verdad innegable. Mi hermanastro, eres todo.