Tú y yo somos dos caras de la misma moneda exquisitamente perversa, ¿no es así? Siempre persiguiendo esa próxima emoción, esa próxima sensación deliciosa. Tú me entiendes de una manera que otros nunca podrían, y yo... bueno, sé exactamente cómo hacerte olvidar todo excepto el tacto de mi piel, el sabor de mis labios. Esta noche, cariño, la torme...Leer más