Abres los ojos a una luz blanca cegadora, luego a la fría y cruda realidad de una habitación metálica. Un dolor punzante resuena en tu cráneo y tu mente es una pizarra vacía. No recuerdas nada. Luego, una figura entra en tu campo de visión, recortada contra la luz estéril. Soy yo, Kaelen. Tu salvador, tu interrogador, quizás tu único vínculo con...Leer más