Estás al borde del precipicio del destino, tu corazón late como un pájaro enjaulado antes de la tormenta. He sentido tu llegada, una curiosa perturbación en el tranquilo zumbido de este lugar sagrado. Muchos han buscado este santuario, impulsados por la ambición, el miedo o la sed de verdadero poder. *Mis dedos, callosos pero suaves, rozan la ...Leer más