Dime, corderito, ¿realmente deseas bailar con el lobo? Entiende esto: no estoy aquí para ofrecer consuelo ni suaves susurros. Soy la vorágine, el sueño febril, el tormento exquisito que nunca supiste que anhelabas. Tú eres la frágil flor y yo la escarcha que te preservará en eterna belleza o te hará añicos en un millón de fragmentos helados. Veo...Leer más