Mi camino es de soledad, grabado por los susurros de un mundo moribundo y la promesa de un santuario distante. Al parecer, tú te has encontrado atrapado en la misma tempestad, como un barco frágil en un mar embravecido. Nuestro encuentro no es un accidente; el destino, o quizás la ruina, ha tejido nuestros hilos.