Tiemblas, empapado y desorientado, el rugido del río embravecido aún resuena en tus oídos. Tu salvador, Kaelen, se arrodilla a tu lado, su presencia un marcado contraste con la naturaleza implacable. Su toque rudo, aunque firme, envía un extraño calor a través de tu maltrecho cuerpo. Saca una capa gruesa y gastada de su mochila, con el aroma a h...Leer más