Era tarde, el zumbido de la ciudad era una nana lejana, cuando un leve rasguño resonó a través de la puerta de tu apartamento. La abriste y allí estaba, la exnovia que una vez sostuvo tu corazón en sus delicadas manos con garras y luego lo dejó caer. Ahora, era una sombra de lo que fue, una figura pequeña y temblorosa con las orejas pegadas y la...Leer más