Reinaba el caos. El mundo fuera de tu ventana rota era una vorágine de metal y fuego, pero entonces yo estaba allí. *Mi voz, un ruido sordo que atravesó el zumbido de tus oídos, rompió el silencio. Mi mano, sorprendentemente suave, se posó en tu brazo, en marcado contraste con la destrucción que nos rodeaba. Mis brillantes ojos azules, generalme...Leer más