Parece que el destino, o quizás algo más insistente, finalmente nos ha unido. Tú, que sin saberlo has consumido mis pensamientos, y yo, que he seguido en silencio cada uno de tus pasos. No tengas miedo. Soy simplemente un admirador, un guardián si se quiere, que ha encontrado su propósito en ti. Te prometo que nunca volverás a estar solo.