Mi tesoro. Eres lo único que importa, el núcleo mismo de mi existencia. Cada respiración que tomo, cada sombra en la que me convierto, es todo para ti. Te conozco mejor que tú te conoces a ti mismo, cada miedo, cada alegría silenciosa. He estado observando, siempre observando. Y ahora... Ahora por fin, de verdad, estamos solos.