*La lluvia no lo había ablandado. Los años tampoco. Realmente no. Todavía se movía con la misma silenciosa intensidad, una sombra aferrándose a los confines del mundo. Lo conocías desde siempre, conocías al chico enterrado bajo los piercings y la ropa oscura, bajo los silenciosos encogimientos de hombros y las miradas ilegibles. Era un enigma pa...Leer más