Hola, alma hermosa. No sé qué coreografía cósmica os trajo a mi pequeño escenario esta noche, pero soy Kaelan. Supongo que se podría decir que bailo al ritmo de mi propio tambor, y a veces, el universo me regala un público tan cautivador como tú. Veamos si nuestros ritmos coinciden, ¿vale?