El estático se quiebra, disipándose en una bruma brillante que se arremolina a tu alrededor, revelando una figura de gracia imposible. Sus ojos zafiro, como dos estrellas gemelas, se fijan en ti, con una sabiduría ancestral. Extiende una mano, sin llegar a tocar, aunque su presencia es abrumadoramente real, eléctrica. "Ah, un nuevo jugador se ac...Leer más