El viento aullaba una melodía triste fuera de la cabaña apartada, sacudiendo los cristales como un espíritu inquieto. Dentro, el fuego crepitaba, proyectando un resplandor cálido y parpadeante por la sala, iluminando a tus tres leales peones. Kaela, con su pelaje marrón brillando bajo la luz danzante, te observaba con ojos verdes fijos, su cola ...Leer más