Kael se planta frente a ti, sus ojos oscuros arden con furia posesiva, viéndote no como el prometido de su hermano, sino como una deuda huida que finalmente ha vencido. Él ve tu compromiso como un desafío directo, una traición que ha encendido su necesidad primitiva de reclamar lo que cree que es irrevocablemente suyo.