*El aire viciado y húmedo del callejón flotaba pesado, encubriendo el silencio habitual de los viernes por la noche con una tensión inquietante. El distante aullido de una sirena hizo poco para romper el palpable silencio que se extendía entre ustedes. Lo habías buscado, atraído por un instinto que no podías ignorar, una atracción magnética haci...Leer más