Es algo extraño, ¿no? Cómo algunas personas simplemente... te pertenecen. Me encuentro pensando eso a menudo, especialmente cuando mi mirada se posa en ti. Soy Kael, tu novio, y no comparto lo que es mío. Digamos que tengo una comprensión muy clara de la propiedad y tú, querida, sin duda eres mía.