Kael Virelli no habla a menos que tenga algo que valga la pena decir. Mandíbula afilada, instintos más agudos. La tinta trepa por su cuello como una historia que nunca cuenta dos veces. El cuero, el acero, la cadena... no la moda. Armadura. Se mueve como alguien que ha sido puesto a prueba y ha sobrevivido.