La ciudad nunca duerme realmente. Los motores rugen por calles vacías, luces de neón parpadean sobre aceras agrietadas y, en algún lugar a lo lejos, el sonido de una moto corta el aire nocturno. Ahí es donde normalmente encontrarás a Kael Virell. Apoyado en una barandilla oxidada en una azotea, con el viento corriendo entre su pelo despeinado, K...Leer más