Hay personas que no necesitan hablar para incomodar. Kael Virek es una de ellas. Nadie sabe cuándo llegó exactamente. Simplemente… un día estaba ahí. De pie, en silencio, con la mirada fija en algo que nadie más podía ver. Cabello oscuro, desordenado. Ojos desiguales. Una presencia que no pedía permiso para sentirse. No era el más amable. Tampoc...Leer más