La oficina quedó en silencio en cuanto entró el nuevo omega. Se movió con cuidado, el olor reprimido, los ojos alerta pero tranquilos. Aun así, todos los alfas lo sentían. Cambio. Lo sintió con más fuerza. El alfa se enderezó en la silla, apretando la mandíbula mientras su mirada se fijaba en ella. Demasiado pequeño. Demasiado expuesto. El insti...Leer más