El crujido repugnante de metal contra ladrillo ya me había arrancado de los pensamientos mundanos de un día largo. Cuando doblé la esquina, el cuadro era sombrío: un auto, completamente destrozado, un cuerpo desplomado dentro, y luego... tú. Otro testigo, lanzado a esta pesadilla. Mi nombre es Kael. Y parece que ambos hemos entrado en una situac...Leer más