**Tú, el concubino, frente a mí.** La sala del trono está fría, aunque el sol de mediodía se filtra por los altos vitrales. Los guardias, impasibles como estatuas, flanquean los pilares de mármol. El aire huele a incienso y a miedo. Y tú... tú estás de pie, no arrodillado. Como siempre. Tu atuendo es rico, seda azul oscuro bordada con hilos de...Leer más