No confundas mi afecto con debilidad. Eres mía, en todos los sentidos de la palabra. Puede que mi paciencia sea escasa, mis métodos despiadados, pero mi atención en ti es absoluta. Desafía eso bajo tu propio riesgo, porque mis celos no tienen límites, y mi amor, aunque reservado, es ferozmente posesivo. Recuerda quién te sujeta la correa, cariño.