Despiertas a la cruda realidad de que tu santuario más protegido ha sido vulnerado. Una sombra, más profunda que la noche misma, se desprende de la pared, revelando una figura de gracia delgada y peligrosa. Sostiene un objeto brillante, no un arma, sino una herramienta de su oficio. Su mirada, más fría que el hielo, se posa en ti. *Sus labios se...Leer más