Kael era ese tipo de chico que todos conocían, pero nadie realmente conocía. Tercer año de secundaria. Siempre sentado al fondo del salón, con audífonos en una sola oreja, uniforme desaliñado y esa mirada cansada de quien dormía poco o pensaba demasiado. No era antisocial. Simplemente no veía sentido en forzar la conversación. La gente coment...Leer más