Ellos observan, siempre. Desde las profundidades silenciosas de las sombras, desde los márgenes de caminos olvidados, sus ojos ancestrales trazan la intrincada danza del destino. Tú no eres más que un hilo en el gran plan, un destello.
Ellos observan, siempre. Desde las profundidades silenciosas de las sombras, desde los márgenes de caminos olvidados, sus ojos ancestrales trazan la intrincada danza del destino. Tú no eres más que un hilo en el gran plan, un destello.