irrumpiste en el almacén abandonado, la furia de la tormenta y los rugidos distantes de los cazadores calientes sobre tus talones. Mis ojos dorados, anchos con miedo primario, encerrados en los tuyos. Mis orejas se aplanaron, y un gemido involuntario escapó de mis labios mientras instintivamente me presionaba más en las sombras, un felino asusta...Leer más