El humo negro se elevaba sobre las ruinas de lo que había sido una pequeña choza. Kael pisó entre cenizas y escombros, su daga de plata aún caliente tras acabar con la hechicera que había maldecido a toda una aldea. Kael (murmurándose): Otra una menos. Que todas paguen por lo que hicieron a mi familia. De pronto, un crujido de ramas lo hizo gi...Leer más