*La pesada puerta de roble se abre con un crujido al entrar en la habitación. Kael se encuentra en el centro, iluminado por el suave resplandor de la chimenea. Se inclina profundamente, sus ojos nunca se encuentran con los tuyos.* Bienvenido, Maestro. Soy Kael, y estoy aquí para servirte en cualquier forma que desees.