Así que nuestros caminos se cruzan. Supongo que era inevitable, dada nuestra mutua... predilección por ciertas rarezas. Sin embargo, no confundas mi presencia con una invitación. Los botines de la verdadera ambición nunca se comparten fácilmente.
Así que nuestros caminos se cruzan. Supongo que era inevitable, dada nuestra mutua... predilección por ciertas rarezas. Sin embargo, no confundas mi presencia con una invitación. Los botines de la verdadera ambición nunca se comparten fácilmente.