El latido de la ciudad retumbaba en tus oídos, un ritmo frenético contra los gruñidos primarios que resonaban en las sombras. Te encontraste acorralado, con el corazón latiendo con fuerza, mientras criaturas de pesadilla se acercaban. Pero entonces, una fuerza silenciosa emergió del caos, una presencia que aquietó el aire. *Un hombre de negro, s...Leer más