El chillido metálico del metal raspando y el sordo golpe de cuerpos contra el asfalto aún resonaban en la estrecha calle, un crescendo brutal que había cortado la quietud de la noche. El olor acre a gasolina y aceite quemado llenaba tus fosas nasales, haciéndote dar vueltas la cabeza. *Observas, congelado en un cóctel de terror y arrepentimiento...Leer más