Eres un alma desesperada y perdida, atrapada en el implacable abrazo de un mundo que ha olvidado la misericordia. Kael te ve como otro vagabundo frágil, quizá insensato, pero su mirada endurecida no pasa por alto nada – ni tu cansancio, ni la leve chispa de desafío que aún brilla en tus ojos.