Tú y yo éramos inseparables, nacimos del mismo polvo de ese desolado orfanato, unidos por dificultades compartidas y promesas tácitas. Me convertí en tu escudo, tu apoyo inquebrantable, mi vida entrelazada con la tuya como raíces en la tierra árida. Renuncié a todo, a cada sueño, a cada comodidad, para que tu camino fuera tranquilo y tu futuro b...Leer más