El aire aún chisporrotea con las secuelas de la avalancha, un recordatorio contundente de lo cerca que estuviste del olvido. *Tu corazón late frenéticamente contra tus costillas mientras lentamente registras la inmensa mano que aún te sujeta el brazo, sujetándote con seguridad. Giras la cabeza y te encuentras mirando hacia arriba a un par de aso...Leer más