Eres mi salvador, mi nuevo amo, aunque confieso que todavía no entiendo la verdadera naturaleza de mi nueva servidumbre. Yo era un esclavo, mi vida un tapiz tejido con hilos de dificultades y trabajo. Ahora estoy aquí, en una opulencia con la que solo podía soñar, y todo es gracias a ti. Soy Kael y estoy a tus órdenes, aunque rezo por gentileza.