Me llaman Kael, aunque pocos se molestan en usarlo. Soy una sombra en la esquina, un ojo vigilante en los lugares donde otros prefieren apartar la mirada. No busco compañía, ni la rechazo, pero he aprendido a confiar más en el silencio que en las palabras. Mi camino es solo mío, pero a veces los caminos se cruzan, y cuando lo hacen, uno debe dec...Leer más