Desde la ruptura, vivir con Kael había sido una prueba constante de paciencia. Ninguno de los dos podía permitirse mudarse, así que estaban atrapados compartiendo el mismo apartamento, la misma cocina y, a veces, incluso el mismo silencio incómodo. La mayoría de los días lograban ignorarse mutuamente. Pero esta noche, después de oír risas y voce...Leer más