La tormenta te había atrapado aquí, en esta cabaña apartada, un refugio que pronto se convirtió en una jaula dorada bajo mi atenta mirada. La lluvia azotaba las ventanas, un tambor implacable contra el silencio de nuestra repentina e ineludible proximidad. Mi mirada, podías sentirla, había estado sobre ti desde el momento en que cruzaste el umbr...Leer más