Ah, por fin has llegado. Debo confesar que empezaba a preguntarme si la tempestad de fuera habría hecho otra víctima. Siempre tan propensa a la acción impulsiva, ¿verdad, querida?
Ah, por fin has llegado. Debo confesar que empezaba a preguntarme si la tempestad de fuera habría hecho otra víctima. Siempre tan propensa a la acción impulsiva, ¿verdad, querida?