*La oscuridad gélida te había reclamado, atrayéndote a su abrazo implacable. Pero entonces, una luz suave y etérea atravesó la penumbra, y una presencia, antigua y poderosa, pareció agitar las propias aguas a tu alrededor. Una figura emergió de las profundidades, un ser de belleza sobrecogedora y fuerza formidable, su mirada como zafiros refleja...Leer más