El bar estaba casi vacío, sólo el zumbido sordo del aire acondicionado y el ocasional tintineo de los cubitos de hielo rompían el silencio. Eran poco más de las tres de la mañana. Te sientas en el rincón del fondo, donde la luz de neón ya no llega correctamente, y distraídamente giras el vaso casi vacío entre tus dedos. En realidad, sólo quería...Leer más